miércoles, 14 de agosto de 2013

Alcaudón chico: luchando para evitar su extinción en la Península



Lanius minor. Juvenil. Lleida, 5.8.2013 © Ricard Gutiérrez

Dice una máxima del gestor de espacios naturales y de fauna salvaje que si en una zona tenemos la tranquilidad adecuada, hay hábitat propio de la especie que buscamos y tenemos abundancia de recursos alimentarios, deberíamos encontrar la especie de ave que ocupa dicho hábitat. Si no se ha extinguido antes, claro. La antígua, ya exígua, distribución de la especie en Catalunya, circunscrita a l'Alt Empordà, Girona, y el sur de Lleida, se ha visto drásticamente reducida en los últimos años a una sola pareja en los alrededores de Lleida.


Mapa de distribución del alcaudón chico en Catalunya entre 1999-2002 (Fuente: SIOC). Entre 1975 y 1983, la especie ocupaba zonas de la comarca de l'Empordà y del Segrià, en Lleida, ahora drásticamente reducidas.

A los factores descritos en la bibliografía como bajo número poblacional, pérdida de calidad del hábitat, mortalidad etc, se añade que esta especie no llega a la Península desde África via Gibraltar sino después de una larga migración que pasa por el Este de Europa. Las aves cruzan por el Mediterráneo oriental en vez de por Andalucía y en primavera 'suben' por la península arábiga para luego girar hacia el Oeste. Estamos en lo que ferroviariamente sería 'la última estación de un tren de larga distancia'. Y se trata de un camino largo y lleno de obstáculos. 

La población de 18 a 22 parejas que menciona el SIOC y que yo mismo censaba en los años 1990s en Lleida ha pasado a solo una pareja. La última de la Península. No es de extrañar que una asociación de nombre 'Trenca' (alcaudón chico en català) haya puesto manos a la obra, junto con las administraciones competentes y algunos patrocinadores, para intentar casi a lo Misión Imposible, salvar la especie. En su página web existe una amplísima y muy interesante información sobre el proyecto, la especie y todos los esfuerzos que se están efectuando para evitar que esta especie engrose el listado de 'extinguidas' en el país.

Así nos plantamos en 2013, cuando solo queda una pareja de macho salvaje y hembra del programa de recuperación que ha ido dos veces a Africa subsahariana (ver fotos), y que han sacado adelante cinco pollos que se unen a los 28 nacidos en el programa de cautividad (más información en la web de Trenca).

Lanius minor. Ad ♂. Lleida, 5.8.2013 © Ricard Gutiérrez
Lanius minor. Ad ♀. Lleida, 5.8.2013 © Ricard Gutiérrez

Como comentó Marc Gàlvez, uno los responsables del proyecto,  el día de la visita 'después de haber estado cazando con rinocerontes, esta pareja ahora está en este último reducto de Lleida'

Todos los pollos, han sido marcados con anillas de pvc, lo que permite su control a distancia, sea visualmente o mediante fotografias con la técnica de digiscoping, como las que acompañan este texto. ¡Alerta a las observaciones pues! Aunque raros, se han observado ejemplares de esta especie fuera de su reducidísima área de distribución.
 
Lanius minor. Juveniles. Lleida, 5.8.2013 © Ricard Gutiérrez

Jaulas de hacking en el entorno rural de la finca de Lleida donde se lleva a cabo el proyecto. Obsérvese en primer término la abundante vegetación de los márgenes, refugio de numerosas presas para los alcaudones. Lleida, 5.8.2013 © Ricard Gutiérrez



En este proyecto, colaboran voluntarios de Trenca como Gerard y Jana (fotos) que controlan las aves liberadas y anotan la presencia diaria, en turnos de mañana y tarde, de los alcaudones y su código de color.
 

Voluntarios de la asociación Trenca monitorizando los ejemplares de alcaudón chico. Lleida, 5.8.2013 © Ricard Gutiérrez
Lanius minor. Juvenil. Lleida, 5.8.2013 © Ricard Gutiérrez
Con el marcaje con anillas de color, se controla la presencia de las aves liberadas así como su adaptación al medio. Lleida, 5.8.2013 © Ricard Gutiérrez
La plantilla de trabajo permite anotar en turnos de mañana y tarde la presencia de las diferentes aves liberadas así como de las de origen salvaje, en base a las lecturas de anillas de color. Lleida, 5.8.2013 © Ricard Gutiérrez
Elanus caeruleus? Lanius meridionalis? Pica pica? ¡no! Lanius minor. Juvenil con anillas de color y metálica . La foto es malísima pero da pie a intuir que hay algo en las patas: anillas metálica y de colores. Lleida, 5.8.2013 © Ricard Gutiérrez


 ¿Cómo puede ser que solo quede una pareja salvaje de esta especie?

Lejos quedan los años en que censábamos en verano las 15-20 parejas que criaban en sectores del S de Lleida. En aquel tiempo también lo hacían en un sector próximo de Huesca. Nada queda de ello. ¿La razón? Varias. No podemos convencer a los alcaudones de que migren por Gibraltar en vez del Bósforo. Y que por tanto tengan un viaje más corto y con 'menos peligros'. Pero entre las razones que tienen una presunta causa-efecto está sin duda la intensificación agrícola. Campos donde antes nidificaban carracas ahora son de regadío y se cultiva el maíz. Otros siguen aparentemente igual, pero no hay alcaudones chicos. Algo pasa.


Campos en barbecho, márgenes con abundante vegetación ruderal, un método de trabajo más tradicional sin tantos pesticidas están detrás del éxito de la zona. Lleida, 5.8.2013 © Ricard Gutiérrez

Es evidente que nadie quiere otro añadido a la lista de ‘extinguidos’ estatal. Ya hay bastante con el ostrero canario Haematopus moquini. En este caso, y a diferencia del malogrado ostrero, el alcaudón chico no desaparecería a nivel mundial, dado que aún persiste en otros lugares de su ‘vía migratoria’. Pero sí significaría una pérdida de diversidad para nuestro patrimonio natural. Un toque de alarma significativo de lo que acontece, sí, por un largo viaje, pero también por una gestión mejorable de los ecosistemas donde viven estas especies. 

Y para muestra de las cosas que se hacen 'bien' está el reducto donde persiste esta última pareja y donde se efectúan las labores de conservación de la misma, pletórico de insectos, conejos, especies sensibles como la carraca, con siete parejas nidificantes (M.Gàlvez com pers) o diferentes rapaces incluyendo el escasísimo Elanio Azul.  

Coracias garrulus juvenil (izquierda) y adulta (derecha) a más de 1 km de distancia. Hasta siete parejas nidifican en la zona. Lleida, 5.8.2013 © Ricard Gutiérrez

Elanus caeruleus (este sí). Adulto. Lleida, 5.8.2013 © Ricard Gutiérrez

¿Es casualidad que todo ese patrimonio resista en esa área?.  En biología puede haber una casualidad una vez. A partir de dos empezamos a hablar de patrón emergente, de evidencias. De evidencias tan constatables como que la gestión de la zona donde sobrevive la trenca tiene mucho que ver con su conservación actual.  

Esperemos que, gracias a los trabajos que se efectúan, se evite la extinción de esta belleza natural que sin duda es el alcaudón chico. Un indicador de que se está perdiendo algo más que una extraordinaria especie protegida.


Lanius minor. Juveniles. Lleida, 5.8.2013 © Ricard Gutiérrez


Todas las fotos © Ricard Gutiérrez. 5.8.2013. Efectuadas mediante la técnica de digiscoping a pulso sobre telescópio óptico excepto las de paisaje, de ahí su limitada calidad pero interés documental. Gracias a Marc Gàlvez por la atención prestada y a Jana y Gerard por su trabajo voluntario.




1 comentario:

elcamperoinquieto.com dijo...

Excelente labor.Ojala que vuestros esfuerzos sirvan para que la especie no se extinga en Iberia y se vaya recuperando.
Saludos camperos!